El día que Zapotlanejo se oscureció
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Pero era un día normal en la vida de nuestro pueblo, día de mercado donde la gente se ocupaba en
desastre por venir.
Alrededor de la una de la tarde, de repente apareció una nube gigantesca, tan negra como la noche por
el lado norte de la población y que abarcaba desde lo que hoy es la entrada a la colonia 3 Flores hasta
el barrio San Martín, en el mismo sentido corre el río de San Francisco.
Nadie se explicaba en ese momento como había surgido o como se había formado esa nube de tales
dimensiones, inmediatamente surgieron tal diversidad de comentarios entre las gentes, el pánico
reflejado en el rostro, a tal grado, que parecía que se iba a ocasionar una psicosis generalizada, y lo
comentarios fueron en el sentido de que había reventado un volcán y algunos dijeron que era el fin del
mundo, así que hubo personas que hasta se arrodillaron pidiendo perdón de sus pecados y los niños
totalmente asustados, y con lo ojos muy abiertos, no salían de su asombro y es que en realidad nadie
se explicaba como había surgido este fenómeno sin precedentes en Zapotlanejo, y absortos y
temerosos se limitaban a mirar y esperar que alguien les explicara lo que estaba sucediendo.
Y por si fuera poco los vientos llevaron la nube hasta el caserío, oscureciendo el cielo que parecía que
había caído la noche. Un rato después de que comenzara esta pesadilla, se escucharon las sirenas
de varios vehículos que se aproximaban a Zapotlanejo; eran los bomberos de Guadalajara, que según
comentarios de ellos mismos, nadie les dio aviso pero desde su base en la Perla Tapatía, observaron
la enorme nube que surgió de repente y vinieron a ver de qué se trataba.
Les diré que las dimensiones de la nube eran de tal magnitud que se pudo observar desde diferentes
puntos, algunos muy lejanos de nuestro pueblo.
A la llegada de los bomberos, rápidamente se corrió la voz de lo que estaba pasando, y sucede que el
oleoducto que corría paralelo a la antigua carretera a Tepatitlán, había sufrido un ruptura de gran
tamaño a la altura de El Salto de las Peñas, y como el petróleo que conducía salía con una fuerte
presión, bastaron pocos minutos para que todo el río de San Francisco quedara completamente
anegado de petróleo, y por alguna razón se incendió, provocando la formación de la nube de humo
gigantesca, que tanto temor ocasionó en la gente, ya que fueron muchos miles de litros de
combustible los que se derramaron.
No recuerdo exactamente el tiempo que duró el incendio, pero una vez que se apagó el fuego los
vecinos se dieron a la tarea de recuperar el petróleo que quedó depositado en diferentes charcos que
fueron alcanzados por el fuego, y algunos llenaron botes, tambos, cántaras y cuanto recipiente tuvieran
a la mano.
Todo esto sucedió el domingo, y el lunes, como a las 3 de la tarde se incendió nuevamente el río,
produciendo otra nube igual a la anterior y casi durante un mes estuvieron produciendose incendios de
menor tamaño, hasta que se hubo consumido todo el combustible que invadió al río.
Posterior a este desastre, el daño ecológico que se ocasionó al río y su entorno fue de graves
consecuencias, ya que las aguas del río por ese tiempo corrían totalmente limpias y había varios
lugares donde los habitantes de nuestro pueblo acudían a bañarse o hacer día de campo, en
tradicionales lugares como “El baño de los caballos” y “El troncón”, además en todo el río había gran
cantidad de peces; carpa y bagres, y siempre se veía a personas pescando con anzuelo para sacar el
caldo, como popularmente se decía.
Y a partir de esto, los daños ocasionados fueron irreversibles, ya que desapareció todo tipo de vida
acuática, y las plantas y árboles sufrieron daños de consideración, ya que daba tristeza caminar por lo
márgenes del río y observar una gran parte de árboles totalmente quemados, peces muertos y algunas
aves, todo se había convertido en una verdadera zona de desastre.
El río jamás se volvió a regenerar al nivel que lucía antes de este lamentable incidente, ya que
posteriormente vinieron las descargas de aguas negras y vino a acabar con la esperanza de que
volviera a ser lo que fue.
Este ha sido el desastre ecológico más grave que ha sufrido Zapotlanejo, y una lamentable pérdida
para sus habitantes.
Posteriormente, se fueron acabando otros lugares de mucha tradición en nuestra gente, como el
famoso Salto de Peñas, La Peñita y el río de Calderón, que por diferentes razones hemos venido
acabando con ellos, siendo el factor principal la contaminación y la basura que tan inconcientemente y
con una total falta de educación ecológica, nos damos gusto de arrojar por todos lados, sin pensar en
el daño que estamos ocasionando a nuestro entorno y a nosotros mismos.
Afortunadamente, no todo está perdido, porque actualmente las autoridades municipales encabezadas
por el señor Héctor Alvarez Contreras, se han propuestos rescatar el río de San Francisco, y han
emprendido obras y programas encaminadas a sanear totalmente este lugar para que vuelva a lucir
como en sus mejores tiempos. Ojalá se logre, para que vuelva a ser el lugar de esparcimiento para
todos los zapotlanejenses y sus futuras generaciones.
IZ /Javier Delgadillo Morales