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Zapotlanejo, Jalisco Enero 2009 Año IV No. 51
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Cielos insomnes llenan mis ojos de
lágrimas insondables,
Los tiempos transcurren en silencio
ronco que traga a dentelladas mi
alma,
Mi boca cerrada desde tu partida deja
cerrados mis ojos a la luz de la
eternidad,
Se alejan de mi vida la esperanza, la
dicha y la claridad de tu mirada.
Me dejas sin palabras, sin sueños,
me dejas sin vida,
Las palabras que vienen de ti son
solo despedidas, patadas de
ahogado
O simplemente un ya no te quiero
dejas así la eternidad que algún día
juraste,
Lo que algún dio prometiste, me
dejas tan lejos del cielo y tan lejos de
ti,
Que la vida pierde la inescrutable
pasión de las risas, de los besos, del
amor.
Sin palabras queda mi voz, mi
memoria se queda sin letras, sin
tiempo,
Los nombres pierden significado, y
tú, sigues adelante, sin tiempo y sin
mi.
Tuve miedo al silencio, de tus pasos,
el silencio de tu corazón que no decía
nada.
Parecía que tus ojos se quedaban
sin ver, sin sentir, me llenaba el alma
de miedo,
Miedo a ti, a la vida, miedo al mundo y
al silencio
Por eso me quedo sin palabras por
ser yo y no mi impulso quien viva por
mí.
Sin Palabras
Algunas veces los errores son tan grandes, que
dudas en pedir perdón, pero nunca es tarde
para hacerlo. El día que tú aprendas a perdonar
tus propios errores, podrás perdonar a quien
más te ha herido.
Los sueños y la perseverancia son una
poderosa e irrefrenable combinación. Quien se
olvida de sus amigos, se olvida de su pasado;
pero pierde un poco de su futuro… El carácter
no se desarrolla en la serenidad y la
tranquilidad. Solo a través de experiencias de
sufrimientos podemos fortalecer el alma, aclarar
nuestra visión, obtener inspiración para
nuestras ambiciones y alcanzar el éxito.
Cuando en la vida te encuentres haciendo algo
que sabes es malo y te esté saliendo bien, es
motivo de preocupación, porque tarde o
temprano descubrirás el horror que hay detrás
de todo lo que hiciste o provocaste.
En la vida hay un tiempo para todo, para nacer,
para admirar todo lo hermoso que nos rodea,
para aprender de nuestros errores, para
llorar y para sonreír, lo importante es que
no nos adelantemos y sepamos esperar
por cada uno de esos momentos.
Considera los problemas como una parte
inevitable de la vida y repite las palabras
más estimulantes que hay: “Esto también
pasará”. Las personas que se abren
camino en el mundo son las que buscan
las circunstancias que necesitan y, si no
las encuentran, las crean.
Déjate llevar por los sentimientos pero no
te vuelvas esclavo de ellos.
Lo que te define no es lo que haces, sino
la forma de como te levantas después de
caer… La vida es como un juego de
naipes, en la cual te dan cartas buenas y
cartas malas. Algunas veces no tienes las
cartas que te hubiese gustado tener, pero
lo primordial no es cuantos naipes, ni que
tan buenas cartas tengas en determinados
momentos de la vida, sino que tan bien
sepas jugar esas cartas en esos
determinados momentos.
Para que esperar por el mañana, si el
mañana es hoy, y si hoy no haces nada por
cambiar el mañana, mañana seguirás
haciendo nada.
Empezamos a amar no cuando
encontramos una persona perfecta. Si no
cuando aprendemos a ver perfectamente a
una persona imperfecta. Un hombre vale lo
que el ideal por el cual esta dispuesto a
dar su vida....Si un hombre no ha
encontrado algo por lo que moriría,
entonces no sabe vivir.
IZ / Miguel Ángel Fuentes Ávila 3º de Teología
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Dios mediante, el próximo domingo 29 de marzo
celebraremos, en toda la Arquidiócesis de
Guadalajara, el Día de nuestro Seminario
Diocesano, institución donde se preparan los
futuros sacerdotes que, en algunos años,
desempeñarán su labor pastoral en las
parroquias.
La preparación al sacerdocio es un camino más
o menos largo, en el que se pretende que el
seminarista, a la luz de Dios, piense
detenidamente sobre el sentido de su propia
vida y la vocación a la que se siente llamado.
Entra al Seminario quien siente alguna
inquietud por el Sacerdocio, sin que esto
suponga que debe permanecer en el plantel si
descubre que Dios no lo llama a la vocación
sacerdotal. Los años de preparación son, ante
todo, un tiempo de descubrimiento y búsqueda
de lo que Dios pide a cada uno.
Es debido a ello que, al acercarse su día, el
Seminario de Guadalajara pide, ante todo, la
oración de los fieles católicos. Como bien lo
decía el Papa Juan Pablo II, toda vocación es un
don y un misterio, que solamente puede
captarse y entenderse cuando se vive en la
presencia de Dios. Los aspirantes al
Sacerdocio necesitan que toda la comunidad
católica los acompañe con su plegaria, puesto
que este don divino exige un corazón
generoso y dispuesto a recibirlo.
Evidentemente que para tomar tal decisión
la ayuda divina es indispensable. En
segundo lugar, el Seminario, haciendo eco
de la voz de su Maestro, invita a todos los
que sienten que Dios los llama a seguirlo
en este camino a que no sean sordos a la
voz del Señor. Si él los llama para esta
misión es porque Él mismo estará con
ustedes y les dará todo lo necesario para
responderle.
Finalmente, el Seminario de Guadalajara,
uno de los más grandes del mundo,
solicita a los fieles que, en la medida de lo
posible, lo ayuden en sus necesidades
materiales. Esta obra, en gran medida, se
ha sostenido gracias a la buena voluntad
del Pueblo de Dios y es por eso que, una
vez más, agradecemos de antemano su
generosidad. Dios les premie.
Por ti, por mí, ¡Ven y sígueme! Domingo 29 de marzo, Día del Seminario Diocesano de Guadalajara. www.semguad.org.mx
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